| Los
Valles de nuestra comarca “La Marina Alta”
sintetizan los dos elementos fundamentales del mundo mediterráneo:
montañas y mar, conformando un paisaje de azules transparentes y
verdes intensos. |
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Sus
abruptas costas, con impresionantes acantilados esconden puertos y recoletas
calas. A escasos kilómetros de la costa, aparece un paisaje de
pequeños valles “Les Valls de La Marina”, con laderas
armoniosamente abancaladas y altas cimas.
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En la
cima del Cavall Verd |

Benimaurell
en
primavera |
Nuestras
montañas están cubiertas de carrascas, pinos, algarrobos,
palmitos y jara blanca; junto a los caminos y barrancos encontramos la valeriana
roja y las adelfas, que dan color al paisaje. Los almendros y cerezos, con
sus sucesivas floraciones y rojos otoñales, abren paso a la primavera
y al otoño. Las pequeñas huertas para autoconsumo acaban de
completar la paleta de colores. |
| Los
primeros asentamientos de estas tierras datan del paleolítico, siendo
una de las comarcas mas ricas en pintura rupestre macroesquemática,
recientemente declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Las podemos
contemplar en los numerosos abrigos de La Vall de La Gallinera,
el Pla de Petracos o el Barranc de L´Infern,
entre otros. |

Bancales
de cerezos en otoño |

Arroyo
junto a Fleix |
La
impronta árabe se refleja en los castillos y torres
de vigía que jalonan nuestros valles, en sus bancales, en sus canalizaciones
y en los nombres de nuestros pueblos que no pueden ocultar su origen: Benissivá,
Benialí, Benimaurell ... Los moriscos ocuparon estas tierras hasta
el siglo XVII y se resistieron bravamente a abandonarlas, tras su expulsión
definitiva fueron repobladas por colonos mallorquines. |
| Nuestros
pueblos, en general pequeños, algunos apenas alcanzan la centena
de habitantes, son acogedores y muchos ya cuentan con instalaciones e infraestructuras
para senderistas y visitantes en general. Son la cara oculta de la Costa
Blanca, todavía por descubrir. |
| Entre
estos valles, La Vall de Laguar destaca por su impresionante
belleza; aparece ante los ojos del viajero atrapada entre las sierras del
Penyo o del Cavall Verd al Sur y la de La Carrasca, al Norte, cortada esta
última por el impresionante tajo del Barranco del Infierno.
Hacia el Este las verdes llanuras de naranjos y mas al fondo la línea
azul del mar. |

Tajo
del Barranco
del Infierno |
Sobre
las fértiles laderas del Cavall Verd (Caballo
Verde) se asientan los tres pueblos del valle Campell, Fleix y Benimaurell,
con casi novecientos habitantes.
La
historia de Laguar o Al-Ahuar (las cuevas)
está inexorablemente unida a su origen árabe y a los moriscos. |

El Cavall
Verd al amanecer |
Cuando
el Rey Felipe III da la orden de su expulsión y ya están
preparadas las naves en el puerto de Denia para transportarles a Orán,
los moriscos de Laguar capitaneados por la legendaria sanadora Ezmé
se refugian en torno a su monte mítico, el Cavall Verd,
pues según cuenta una vieja leyenda vendría un caballo verde
a salvarles.
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| Finalmente
se rinden en la cima del monte, la masacre es terrible y el valle queda
desierto. Años mas tarde la familia Borja o Borgia, propietaria del
valle, otorga concesión de carta puebla a 27 familias de colonos
mallorquines que nos traen sus costumbres, su lengua y su gastronomía. |